
Un desastre cultural es como acertadamente califica
Open Right Groups a la aprobación de la extensión de
50 a 70 años del copyright en obras sonoras.
Y
es que cada vez que algún material cultural con gran éxito comercial
esta a punto de entrar al dominio público, la aplanadora legal que solo
los monopolios intelectuales — como la industria de la música y el cine
comercial — son capaces de financiar, se lanzan con todo para presionar a
los débiles legisladores que mal representan a la sociedad.
Las
justificaciones para aprobar esta locura, fundamentada en retórica y no
en evidencia, y mucho menos en cumplir mínimamente con el propósito
original del copyright que alguna vez fue el de incentivar la creación por medio de un
monopolio temporal para eventualmente
enriquecer el dominio público; responden únicamente a una concepción del copyright como una especie de “renta” vitalicia para los
autores,
independientemente de que de hecho se dediquen a crear o a sentarse en
sus laureles. No hablemos siquiera de sí tienen talento o no.
La Sra.Maria Martin-Pratt ex-lobbysta del IFPI y ahora a cargo de la Unidad de Propiedad Intelectual de la Comisión hizo un gran trabajo al hacer que los estados miembros
votaran la extensión del copyright basados en falacias como esta:
Los intérpretes generalmente inician sus carreras de jóvenes y el
sistema actual de protección durante 50 años, aplicable a la fijación de
ejecuciones en muchas ocasiones no protege sus performances durante
toda su vida. Por esto, algunos intérpretes se enfrentan una disparidad
en sus ingresos al final de su vida.
¿Por qué los intérpretes y autores de obras musicales merecen privilegios de este tipo?
Un futbolista tiene una vida laboral muy corta por ejemplo, y nadie,
nunca ha dicho (y menos legislado) para que se le tenga que pagar una
renta de por vida por sus goles, de modo que no muera sin antes amasar
dinero, aún después de que ya no desempeñe ninguna actividad productiva.
La respuesta a estas tonterías esta quizá en el hecho de que algunas reliquias de
The Beatles estaban a punto de entrar al dominio público en Europa.
No es broma. Pero mientras el millonario y ya decadente Paul McCartney o las disqueras que explotan los derechos de esta música serán los
únicos beneficiados.
Artistas más honestos y verdaderamente talentosos como Ed O’Brien de
Radiohead — y además uno de los líderes de Featured Artists Coalition — consideran que:
Esto significa que ellos (las disqueras) tendrán 20 años más de
servidumbre a contratos que ya no son apropiados para la era digital.
Solamente Suecia, Holanda, Rumania, Bélgica, Eslovenia, Luxemburgo y la República Checa votaron en contra de este
robo, no hay otra palabra.
La delegación sueca lamentó la aprobación de esta extensión:
La ampliación al plazo de protección de las grabaciones de sonido como
se propone no es ni justo ni equilibrado. Por lo tanto, se corre el
riesgo de socavar el respeto por los derechos de autor en general, aún
más. Este acotencimiento es muy lamentable para todos aquellos que
dependen de la protección de los derechos de autor para ganarse la vida.
Suecia
cree que haya buenas razones para destinar medidas que mejoren la
situación de los músicos profesionales y otros artistas que a menudo
operan en condiciones económicas difíciles. La ampliación del plazo de
protección no obstante, no será de beneficio para este grupo.
En
este contexto, Suecia lamenta la decisión de adoptar la propuesta de
modificación de la Directiva 2006/116/CE del Parlamento Europeo y del
Consejo relativa al plazo de protección de los derechos de autor
Y
es que el Parlamento Europeo simplemente dió luz verde al saquero del
interés público. Coincido, como siempre, con Glynn Moody.
Esto es un robo:
El hecho es que el Consejo actuó de forma unilateral a instancias de la
industria de la música que quería algo a cambio de nada - no porque
nosotros, el público, hubiéramos pedido a los políticos cambiar la ley
de esta forma, para hacernos más pobres de lo que ya éramos.
Así
es como se ve el verdadero robo de propiedad intelectual: robar al
público por medio de otra extensión injustificada y antidemocrática de
los derechos de autor.
Esta música que algunos consideran como
joyas y
obras maestras
posiblemente serán siendo intocables en su mente, mientras tanto, la
ley de propiedad intelectual seguirá perdiendo legitimidad debido a los
abusos (como esta extensión) para los que se utiliza y eventualmente,
estas obras serán muy útiles para ambientar elevadores y demandar
abuelitas por error.
Shane Richmond en The Telegraph
alerta acerca de la viciosa tendencia de extender el copyright que
puede terminar en que simplemente sea infinito, sin que exista evidencia
alguna para que así sea:
La ampliación de plazos más
de derechos de autor no protegen la creatividad, sino que lo dañan. Y
sin embargo, los plazos del copyright siguen extendiéndose sin
evidencia.
Esto es parte de un patrón en curso - una persona más
cínica, incluso lo llamaría una campaña - en la que los derechos de
autor se extenderán hasta el nunca se expiren. En 15 años más o menos,
usted puede esperar una nueva campaña para extender los derechos de
autor sobre las grabaciones de sonido a 95 años, coincidiendo con el
plazo en los EE.UU.. Después de eso, vamos a ver presión para extender
los plazos aún más, para que artistas reciban la misma protección - su
vida más 70 años - como a los compositores y letristas.
Es decir que el copyright será infinito, incluso después de la muerte de los
divinos autores:
El copyright solo sirve para
mantener a intermediarios y abogados que cobran regalías por algo que ellos ni siquiera crearon o bien, tajadas por
cuestionables demandas. El copyright
mantiene a parásitos no a artistas.
NYTimes reporta que de acuerdo a
un estudio del Centro de Políticas de Propiedad Intelectual de la Universidad de Bournemouth
en Inglaterra, el 75 % de las ganacias que esta nueva política implica
que 72% de las ganancias irán para las disqueras y solo el
28% a los artistas que según esto, pretenden proteger.
Los únicos beneficiados
serán literalmente 4 compañías disqueras, estrellas millonarias y negocios cuestionables, es decir:
EMI, Sony, Universal y Warner; artistas como Cliff Richards de
The Rolling Stones y sociedades de gestión estilo SGAE.
Los únicos felices, claro, son los beneficiados. El jefe de la cúpula del IFPI,
Plácido Domingo, esta fascinado. Y su director ejecutivo lo considera una
justa victoria. #Truestory
Esto es una victoria justa. Con esta decisión la Unión Europea esta
dando a artistas y productores el trato justo que se merecen. La
extensión del término de protección a 70 años, reduce la breha entre
Europa y sus socios internacionales, y mejora las condiciones de
inversión en nuevo talento.
Vaya definición de justicia. Es una lástima que el Parlamento Europeo no haya decidido darle
un trato justo a la sociedad
y en cambio, haya aprobado más saqueo y abuso en detrimento de esta
para que la industria nos deleite con más artistas chatarra, incapaces
de crear sin depender de un sistema medieval.
¿Dónde esta
Nelly Kroes,
la comisionada del Parlamento Europeo para la Agenda Digital y su
discurso acerca de la necesidad de adaptar las leyes para proteger la
creatividad? ¿Los ministros no leyeron el
Reporte Hargreaves? ¿El Parlamento Europeo no se entera de los escándalos de corrupcional institucional en los que las
sociedades de gestión estan involucrados?
¿A quién pretenden engañar?
La contribución a la
legalidad y la
inovación
del Parlamento Europeo es simplemente ayudarnos a todos a entender
porque la propiedad intelectual es algo vergonzoso y cada vez más
peligroso para poder garantizar la gobernabilidad y la legítimidad de
las instituciones.
Vandalismo parlamentario total.
Es
patético que el Parlamento Europeo este financiando a un monopolio
intelectual innecesario y dañiño para la sociedad. Bueno estoy
equívocada, quienes lo financian son los ciudadanos. Sí, este
robo le costará
un billón de euros a la ciudadanía europea.